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¿Qué es la huida o el recorrido libre de seguridad de un ascensor?

¿Qué es la huida o el recorrido libre de seguridad de un ascensor?

La huida de un ascensor o el recorrido libre de seguridad hace referencia al hueco que existe entre la última planta a la que puede acceder un ascensor y el techo. A este espacio también se le conoce como escape.

Este espacio que queda por encima de la cabina es de diversos tamaños en función, no solo del tipo de ascensor que se encuentre instalado en la comunidad, sino también del propio hueco y de la altura del último forjado del edificio. 

Su función principal es evitar posibles accidentes que puedan ocurrir, en especial, cuando un operario se encuentra trabajando sobre la cabina.

Del mismo modo, existe también un hueco entre la parte inferior del ascensor y el suelo del edificio, lo que se conoce como el foso, cuya finalidad no es más que la análoga, es decir, evitar contratiempos que puedan ocurrir si hay una persona que se encuentra debajo del ascensor.

Utilidad del recorrido libre de seguridad

En concreto, si el mecanismo del ascensor falla o existe algún problema con el detector final de carrera del ascensor, será necesaria la intervención de profesionales cualificados. Precisamente, su zona de trabajo principal será el mencionado recorrido libre de seguridad. 

Por el contrario, si existe algún problema en la parte inferior del ascensor o tienes la mala suerte de que tus llaves se caen por el hueco del ascensor, ha de existir un foso en el que poder operar con todos los requisitos de seguridad.

Nueva llamada a la acción

Dimensiones mínimas de seguridad en la huida

En cada caso, la huida mínima se ha de calcular teniendo en consideración algunos aspectos como pueden ser las dimensiones del ascensor, el tipo de mecanismo empleado, el hueco del propio ascensor en el edificio o incluso, su velocidad.

Aunque la huída mínima recomendable de los ascensores hasta el cerramiento del hueco es de 3,5 metros, en las obras nuevas es un aspecto más que necesario. En estos casos, cuando se trata de un ascensor nuevo, el estándar se encuentra en torno a los 3,6 metros.

Sin embargo, no siempre es así en los edificios más antiguos y en construcciones anteriores, pues algunas, incluso, presentan huecos muy pequeños, alrededor de los 60 centímetros únicamente. Aún así, este espacio es suficiente para poder evitar accidentes. 

Estas directrices y normativas se recogen en las normas UNE y los Reales Decretos a nivel nacional. Las principales son las normas UNE EN 81-20 y UNE EN 81-50 de septiembre de 2017, que son normativas comunitarias sobre ascensores y maquinarias de elevación.

Además de estos requisitos técnicos del foso y el hueco de huida, los ascensores han de adaptarse, de igual modo, a otras normativas técnicas, ya sea en cuestiones de accesibilidad o en protección contra incendios, entre otras.

Excepciones que afectan a la rehabilitación de edificios

Existen numerosas restricciones que afectan únicamente a la rehabilitación de edificios, tanto en el caso de que se busque sustituir un ascensor antiguo por uno nuevo o si se pretende instalar uno donde antes no existía.

Tal y como hemos mencionado antes, se han de respetar una serie de medidas y dimensiones mínimas respecto a la huida del ascensor. Sin embargo, el problema con estos edificios, que no son de nueva construcción, es que en algunos se hace prácticamente imposible por cuestiones técnicas, urbanísticas o patrimoniales.

En este sentido, se ha de tener en cuenta que normativas como las de protección del patrimonio priman sobre todas las demás, por lo que se limitan en gran medida las posibilidades. 

Pongamos el ejemplo de una sustitución de un ascensor en un edificio que ya tenía uno previamente. El hueco del ascensor ya existe, al igual que la altura a la que se encuentra cada elemento del edificio y las diferentes dimensiones del foso y huida superior del ascensor. 

En estos casos, es muy improbable que se pueda construir un torreón que sobresalga por encima del techo del edificio, pues suele estar protegido.

Es por ello que, en este y otros muchos proyectos, se pueden ver huidas incluso cercanas a los 2,5 metros, un metro menos de lo establecido, siempre y cuando se basen en un informe bien documentado que refleje los impedimentos que presenta el caso particular y se dote al ascensor de medidas compensatorias que garanticen la seguridad de los trabajadores. 

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